Las grietas en la tierra eran profundas. Los primeros rayos del sol se perdían en los bordes, abajo las sombras jugaban con grillos y serpientes. El camino se volvía más estrecho en cada paso y el cielo se abría hasta dónde alcanzaba la mirada.
El fuego era abrazador por las noche, la sangre caliente sucumbía con cualquier viento, el sudor brotando de la piel enfriaba hasta el corazón y aún con todo las heridas eran menos profundas en el alma.
1 comentario:
El final de un prometedor principio.
Felicidades Compañero.
Publicar un comentario