2

Eran varios años despertando solo, el recuerdo a veces era triste, a veces ni existía. Únicamente el sentimiento de desprecio propio, el más grande de todos, pues el odio a sí mismo le provocaba tal repulsión que se aborrecía cada vez más.

Pero a veces sólo despertaba, alcanzaba a hacerlo después de varias noches. Entonces salía con cierto ánimo fingido, apenas perceptible para quien lo conocía de vista. Era en esos días que caminaba hacía donde siempre, a prisa, como escapando de algo que le ataba los píes al suelo.

Los pasos sobre el pavimento firme le parecían confortables, le daban una seguridad irracional. El recuerdo se esfumaba por algún tiempo, suficiente para apreciar de nuevo lo que podía ver antes, cuando estaba con ella y que con el tiempo, aún a su lado, fue difícil de diferenciar.

Casi siempre se culpaba de lo que había ocurrido, hoy nada más lo recordaba y la culpaba a ella. Pero siempre era un fantasma y lo fue casi desde el inicio.

1 comentario:

Olivia Hernández dijo...

pasigeneAmor, creo que deberías escribir más seguido... Tienes talento, mucho... Te amo con todo mi corazón... pero yo escribo más bonito jajajajaja :P te amo gordito!