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Se sorprendió al verlo de esa forma.
Sus gritos se ahogaron con el llanto de de Julia, ella sentía impotencia por lo que ocurría, era tarde para guardar ese tipo de sentimientos, además resultaba hipócrita de su parte pretender sentir algo similar.
-No tienes motivos para ponerte así- alcanzó a decir entre lamentaciones. Esa frase era inútil, estúpida para el momento en el que se encontraban.
La rabia de Matías parecía haber crecido con esas palabras. Ella no se dio cuenta en aquel instante que el enojo que percibía era la misma impotencia y miedo que sentía.
-Ya no digas más, no te das cuenta- respondió Matías al susurro sin sentido que Julia pronunció en su desesperación desde el rincón del cuarto de paredes celestes.

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