Ayer fue diferente, dijo él.
-A veces me arrepiento de todo, contestó Julia.
¿Estas arrepentida?
-No sabes cuánto.
Dime cuánto.
-Mucho.
¿Por qué?
-No entiendes. Pero sí debes entender que hoy será distinto.
¿Y mañana?
-Cómo saberlo.
¿Entonces lo lamentaras mañana?
-No sé, no sé porque volví, decía mientras la desesperación se apoderaba de ella y su cuerpo desnudo tiritaba en la cama, hazlo ya por favor, porque está vez tu puedes arrepentirte y eso yo no lo soportaría.
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