El fantasma de Matías recogía ese momento con tanto anhelo que se aferraba a dejar pasarlo, era algo que pocas veces regresaba a la memoria, pero que estuvo siempre presente, él era el único capaz de diferenciar los gritos de ventura y desdicha en Julia, de locura y sexo, de amor y muerte, sus gemidos se parecían tanto en una circunstancia o en otra.
Para ella, sin embargo, era la manera de arrancarse el aroma que impregnaba su alma, el olor del hombre que esperó toda una vida y que se había ido en un santiamén, dejándola con la fragilidad que Matías percibió al momento de apropiarse de su cuerpo, penetrando entre sus piernas, bebiéndosela toda, pensando que jamás sería más dichoso, y Julia sabiendo que luego de Antonio nada sería peor en su vida, tampoco mejor, lo demás era inercia.
1 comentario:
Me encanta la nueva imagen de tu blog y lo de Julia es una excelente continuación :D
Bruja!
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