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Tenía que atravesar el largo camino que se hacía por en medio del patio, entre las palmeras, los árboles de mango y el tamarindo que se encontraba en la mera esquina, me llamaba mucho la atención las piedras que rodeaban en círculos perfectos cada uno de los árboles, esas piedras completamente redondas que parecían pelotas y que siempre daban ganas de patear,nunca supe como habían llegado al patio esas piedras, recuerdo que un día le pregunté a mi abuelo y él me dijo que ya estaban aquí cuando compró la casa, la había comprado por ahí de 1992, entonces ya estaban casi todos los árboles, él nada más sembró el de las flores amarillas que tenían vainas negras, eran los únicos que cuidaba con especial cariño, decía que le gustaba como se llenaba el suelo de esas flores, en la primavera dejaba que los pétalos amarillos llenaran el suelo, guardaba en esa temporada las escobas y los recogedores, siempre mantenía el patio limpio, menos en esa fecha, a mi también me gustaba mucho ese espectáculo, pero creo que era más porque en ese tiempo mi abuelo se olvidaba un poco de los quehaceres y me contaba muchas cosas, me contaba de sus árboles y de como las piedras en forma de pelota ya estaban ahí cuando compró la casa, así hablaba de muchas cosas hasta que le daba hambre y entraba a comer algo, su recuerdo siempre llegaba a mi cuando cruzaba el camino que se hacía en medio del patio.

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