PARTE I
El camino a casa era una brecha
Llena de fango y de grietas abiertas
En cada paso se veía más estrecha
Llegar era enfrentarse a las fauces abiertas
Al costado, el llano verde infinito daba calma
La última luz del sol recostada en los cañaverales
Los sapos cantando, las iguanas sobre la palma
Eran tiempos de sueños despiertos y reales
Del canto de niñas y niños felices
Sin espacio para el desencanto
Con sonrisas llenas de matices
El viento envolviendo con su manto
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